Decir que Paquito Navarro es un argentino más, a esta altura, ya es una obviedad. Y tiene su razón de ser.

Desde los tiempos del World Padel Tour, y luego con el Premier Padel, Paquito fue uno de los jugadores que más animó las ediciones argentinas del circuito. Y hay algo en ese torneo, en ese evento en particular, que no se replica en ninguna otra parada del mundo.

El torneo de Argentina tiene una dimensión especial para los jugadores nacionales. Muchos de ellos desarrollan toda su carrera en Europa, y este evento es, en la práctica, la única oportunidad real que tienen durante el año de volver a casa. De competir delante de su gente. De reencontrarse con familia y amigos. Por eso el público aquí no es solo público: es familia. Y esa mezcla de pasión y pertenencia convierte cada edición en algo difícil de describir.

Lo llamativo —y lo que distingue a Argentina de cualquier otro torneo— es que esa magia también la vive el jugador español. Los españoles descubrieron en Buenos Aires una pasión que no encuentran en ninguna otra parada del circuito. No solo dentro de la cancha: el turismo, la cultura, la gastronomía, el trato del público. Todo eso termina de moldear una experiencia única.

Y en ese universo, Paquito Navarro es la expresión más clara de lo que puede generar esa mezcla.

Cuando se acerca el torneo de Argentina, Paquito lo vive con una intensidad particular. Se nota. Se ve. El afecto del público argentino hacia él es recíproco y auténtico: hay videos que sobran, momentos que quedan grabados, actitudes que no tienen traducción fuera del contexto argentino. Él copia la tonada, adopta costumbres, festeja como si hubiera nacido acá. Como él mismo dijo: «Argentina es un país que con el tiempo lo vas disfrutando cada vez más.»

Esa argentinización no es casual. Tiene nombre: Martín Di Nenno. El de Ezeiza, conurbano bonaerense, fue el que más lo marcó. La pasión de Martín —para el fútbol, sus formas de festejar, su conexión con la gente— caló hondo en Paquito. Juntos ganaron el primer Major de la historia del Premier Padel, en Doha 2022. Pero más allá del trofeo, algo de la esencia argentina quedó instalado en él para siempre.

<strong>Paquito Navarro</strong> y Martín Di Nenno festejando juntos» class=»wp-image-7907″/><figcaption class=Paquito Navarro y Martín Di Nenno, la pareja que marcó una era en el World Padel Tour.

Paquito pasó por el número uno del mundo. Es una referencia histórica de este deporte. Hay que ser honesto: hoy hay una generación que está un escalón por encima —Tapia, Coello— y eso le pasa factura, como le pasó a Sanyo, como le pasó a Miguelito Lamperti, que acaba de retirarse.

Pero me quedo con lo humano. Con la persona que es fuera del rectángulo. Con la forma en que vive cada estadía en Argentina.

Paquito es, sin lugar a dudas, la persona más importante del circuito que supo interpretar nuestra cultura, nuestra esencia, nuestra filosofía de vida. Esa manera muchas veces ilógica y apasionada de enfrentar todo —como público, como jugadores, como organizadores— la hizo propia. La adopta, la disfruta y la contagia.

«Argentina es la cuna del pádel. Si el pádel está donde está hoy, es en gran parte gracias a Argentina.»

Disfrutémoslo. Porque lo que viene siendo sus últimos años en el más alto nivel es también una oportunidad de celebrar todo lo que este jugador le da a Argentina cada vez que vuelve.